Presentación

Durante mi vida he sido sumamente bendecida, mis padres, hermanos, abuelos y “recientemente” mi familia, esposo y dos hijas que me obligan a estar completamente agradecida con la vida. Empiezo este blog con la intención de mantener un registro de mi paso por el mundo, documentar la etapa de vida en la que me encuentro y quizá guardo la esperanza de que a alguien más allá afuera esto le sea de utilidad. La vida está llena de retos pero también de cosas maravillosas, que al pasar del tiempo se van desdibujando en la memoria. Quizá algún día mis hijas den con esta página y les ayude para conocer quién era su madre en ese momento, lo que pensaba, sentía y hacía.

Así que por el momento plasmemos quién soy: tengo 37 años a Enero del 2020, peso 80 kilos, mi cuerpo se rebela en mi contra en forma de diabetes y Hashimoto, esposa de Joaquín  desde hace 10 años,, mamá de 2 niñas, Andrea de 8 y Marisofi de 5. Trabajo y me encanta, adoro lo que hago porque me da mucha flexibilidad, me permite atender a mis hijas por la mañana, llevarlas a la escuela, asistir a cuánto compromiso tengan a cualquier hora, recogerlas de la escuela, platicar en el camino a casa, comer juntas y llevarlas a sus clases por la tarde. Disfruto al máximo a mis hijas, no todo el tiempo son una delicia, dejemos eso muy claro, pero hasta los momentos complicados se logran disfrutar teniendo en mente que esto es pasajero y que muy probablemente en algunos años añore estas dificultades al tener que enfrentarme a otras mucho mayores. 

Con respecto exclusivamente a mi y a mi relación conmigo misma puedo decir que nunca me había sentido tan feliz, tan segura y contenida. En 1999 con 16 años puedo recordar que pesaba 82 kilos, cuando tenía 20 ya eran 105, en el 2011 durante mi embarazo de Andrea llegue a pesar 112 kilogramos en un cuerpo de 1.60 de estatura iba directo a la muerte. Siempre me considere sana, claro para mi peso debería haber estado mucho más enferma, pero no, solo mi problema con la tiroides y antes de tener a mis hijas síndrome de ovario poliquistico. El punto es que era joven y abusé de ello, al embarazarme de Marisofi adquirí diabetes gestacional, para mi fue algo agresivo, inclusive violento, no podía consumir un limón porque mi azúcar se disparaba por los cielos y embarazada no se me antojaban  precisamente limones, más bien muchos, muchos postres. Así que me encontré en el punto en que si quería conservar mi vida, la vida que amo, tuve que cambiar, encontrar la manera de amarme y cuidarme, de ser un buen ejemplo para mis hijas, tener presente que lo que vean en mi moldeará en sus mentes la imagen de lo que es una mujer. Y les estaba fallando, y aún les fallo algunos días y en algunos aspectos. Así que empecé un cambio, ha sido duro, mucho muy duro, lento y frustrante, pero ha valido la pena 100% volvería a hacerlo aunque fuera aún más difícil porque amo en donde me encuentro y a donde puedo llegar. Y he aquí mi historia y en estas páginas un poco más de ella, de lo que he hecho y seguiré haciendo por sacarle hasta la última gota de jugo a esta vida que me tocó.

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